Vida saludable:  hacia un cambio lento pero seguro

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Cuando se piensa en hacer el cambio a una vida saludable y una constante alimentación saludable hablamos de hacer varios cambios para cumplir la meta.  Esto es un proceso que lleva tiempo y va de la mano con el cambio de hábitos; algo que debe tomarse uno a la vez y no necesariamente se logra a la primera o resulte en tomar la decisión correcta al primer intento.

Hoy les quiero compartir mi experiencia con uno de los cambios que quise hacer en mi alimentación y me llevó mucho tiempo.

Mi historia de cambio

Cuando más descuidé mi salud y mi peso aprendí a tomar café.  Lo tomaba espeso con leche evaporada que es una leche enlatada altamente procesada y le agregaba, hasta 4 cucharaditas de azúcar porque me gustaba dulce.  Cuando intenté perder un poco de peso con un método fácil y temporal, cambié el azúcar por un endulzante artificial.  Pensaba que era lo mejor ya que no me aportaba calorías y muchas personas lo recomendaban como la mejor opción, pero seguía con la misma leche.

Con el tiempo desarrollé una intolerancia a las grasas de los lácteos y cambié la leche por un sustituto bastante dulce que no me hacía mal. Me quedé tomando el café así solo por las mañanas.  Ya me alimentaba saludable cuando empecé a estudiar nutrición y aprendí cuáles eran los mejores endulzantes y qué tipos de azúcar debía evitar.

Fui directo a leer la etiqueta del bote del sustituto de leche para café que yo utilizaba y el azúcar que contenía era la peor para la salud ya que era jarabe de azúcar de maíz.  Decidí dejarla y empecé a tomar el café con leche de almendras.  Lo alternaba con leche descremada pero aún me costaba mucho dejar lo dulce del café.  Elegí endulzarlo con azúcar panela que era muy similar al azúcar, pero sin ningún proceso químico y me aportaba nutrientes, pero aun así no me sentía satisfecha.

Mi meta era tomar el café amargo porque era una constante a lo largo de mi día.  Pasé así 6 meses hasta un viaje que hice de 15 días, donde me encontraba solo había azúcar blanca y sustitutos de azúcar artificial.  Estos ya no eran una opción para mi ya que yo evitaba lo altamente procesado y los químicos.  No me quedó otra opción que probar el café sin nada, me encantó y después le empecé a agregar canela en polvo.

Puede que esta historia te parezca simple, pero fue algo que me costó mucho.  Para mí fue algo importante porque aunque cuidaba mucho mi alimentación sentía que este aspecto no ayudaba.

Al momento de hacer ese cambio ya estaba en un peso y régimen saludable en todos los demás aspectos.  Para entonces ya había logrado mantener mi peso estable por 4 años.  En el primer mes de hacer el cambio perdí 5 libras haciendo lo mismo de siempre, pero con la variable de tomar el café amargo.  Empecé a sentirme con mas energía a lo largo de la mañana, parecía no ser tan importante, pero sí lo era.

 

A veces los cambios pueden tomarnos mucho tiempo, pero debemos seguir intentando hasta encontrar la forma que funcione a cada uno.  Siempre con el fin de que sea lo mejor para nuestra salud.

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