Así impactó mi vida el ejercicio constante

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Hoy quiero contarles del impacto que ha tenido en mí hacer ejercicio de una forma constante, cinco días a la semana, sin importar donde me encuentre.

Hace seis años, tenía dos años de no ejercitarme, ya tenía una talla y peso saludable cuando decidí que era el momento de empezar con rutinas de actividad física. En ese momento mi prioridad era mantener mi peso y definir los músculos.

Yo comencé a padecer de problemas de artritis muy joven, a los 32 años tenía dolores en las manos que me limitaban para hacer fuerza, incluso no podía conducir. 

Los primeros años me dediqué a la bicicleta y la natación y empecé a notar los cambios, músculos más firmes, con mucha más energía durante el día y entusiasmada, era más fácil estar positiva ante cualquier situación.

Adiós a los dolores

Cuando los dolores de la artritis fueron aminorando practique yoga, un ejercicio donde todo el peso del cuerpo cae sobre las manos y el abdomen, llegue hasta pararme de manos y volví a conducir sin presentar dolor en las manos.

Desde los 15 años tuve problemas de insomnio, los cuales también se regularon con el ejercicio, desde entonces tengo un descanso realmente reparador.

Con el paso del tiempo he ido cambiando mis rutinas de ejercicio para no caer en la monotonía y aburrirme. No esta en mis planes dejar de hacer ejercicio.

Es una actividad con la que de lunes a viernes inicio mi día sin importar que tipo de jornada  estoy teniendo, si hace frío o calor, si tengo alguna preocupación o tristeza, no importa, solo voy y lo hago porque automáticamente me siento mejor.

Mis prioridades cambiaron, disfruto de los beneficios de hacer ejercicios a diario y me ayuda a sentirme literalmente feliz y saludable.

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